El eurodiputado de Izquierda Unida, Willy Meyer, celebra el rechazo del pleno del Parlamento Europeo al Acuerdo Comercial de Lucha Contra la Falsificación (ACTA, en sus siglas en inglés).
En la votación celebrada hoy en Estrasburgo, 478 eurodiputados y eurodiputadas votaron en contra del Tratado de Comercio Internacional conocido como ACTA, que solo recibió 39 votos a favor.
"Desde Izquierda Unida y desde el grupo del Parlamento Europeo del que formamos parte, la Izquierda Unitaria Europea/Izquierda Verde Nórdica, mostramos desde primera hora nuestro frontal rechazo a este Tratado Comercial, por lo que hoy nos alegramos enormemente por el resultado de la votación", señaló Meyer.
"Es la primera vez que el Parlamento Europeo rechaza un tratado comercial internacional, aunque esperemos que no sea la última", añadió el responsable de Política Internacional de Izquierda Unida.
Asimismo, el europarlamentario tuvo palabras de agradecimiento para elogiar "la magnífica campaña desarrollada por miles de ciudadanos y ciudadanas europeas" quienes, a través de una movilización activa tanto en la calle como en las instituciones, han dado un ejemplo de lucha y "han conseguido que, por una vez, la mayoría del Parlamento Europeo les escuche".
"Entre otras iniciativas me estoy refiriendo a la petición ciudadana en contra de ACTA, presentada el pasado febrero ante la Comisión de Peticiones del Parlamento Europeo con el aval de casi dos millones y medio de firmas, y cuyo tratamiento y análisis sigo con enorme interés como Vicepresidente de esa Comisión", añadió el eurodiputado.
Para Meyer, "el ACTA ampliaba de manera peligrosa el catálogo de violaciones de la ley y de delitos penales, alejándose de la necesaria apuesta por una mayor apertura en la producción cultural que, respetando siempre la autoría moral y asegurando una adecuada renta para los creadores, permita la reutilización y la innovación".
Y fue más allá al declarar que "desde las instituciones públicas se debería defender firmemente los estándares abiertos y la prohibición de las patentes de software, y el ACTA, opuestamente, tal como han alertado miles de ciudadanos, desestabiliza enormemente los medios de distribución de software libre".
Para finalizar, el eurodiputado de Izquierda Unida quiso igualmente mostrar su total desacuerdo con que "tanto en el Parlamento como en el resto de instituciones europeas se use solamente software privativo, cuando deberíamos acabar con la posición dominante de Microsoft y, en un proceso gradual, empezar a trabajar con software libre en todas las instituciones públicas para impulsar así la innovación y el desarrollo de tecnologías accesibles para todos".